miércoles 6 de febrero de 2008

Metamorfosis

La metamorfosis trata de una transformación, es interna y externa. La transformación no es a tal grado que es un cambio de 100%, es mas una transformación de adentro hacia fuera. Es dejar de arrastrarse y sacar a relucir y brillar los colores de adentro. En si, su centro no deja de ser un gusano, pero su corazón decide volar, dejando atrás la vida rastrera y abriendo su interior hacia un mundo más grande lleno de aventuras y belleza. La creación no fue hecha para ser temida, fue creada para amar y cuidar, para ser hermosa.
Somos parte de la creación y también tenemos que tomar parte de su hermosura. Tenemos que tomar parte de su hermosura. Tenemos que entender que la vida está llena de colores y sabores. No podemos limitarnos a seguir arrastrándonos toda la vida, no fuimos hechos para eso.
Hay uno que si fue obligado a eso (Gen 3:14), a arrastrarse toda su vida y comer del polvo. Nuestra vida inicia arrastrándose a razón de esto, por que hemos decidido que ese es nuestro papá, hemos decidido entregarnos al polvo y arrastrarnos, limitando nuestra visión, nuestra alimentación y nuestro conocimiento del mundo. La libertad que tenemos está limitada a arrastrarnos, a que cualquier cosa sea un gran obstáculo.
Ciertamente no somos llamados a esto. No somos serpientes ni hijo de ella. Somos creación hermosa. Cuando entendemos esto, comienza el proceso de metamorfosis. Cuando realmente queremos dejar el polvo atrás y volar. Esto no es automático, es un proceso, este conlleva el ser vulnerable, dejar que Dios sea el que nos proteja y estar totalmente abierto y expuesto. Lo bueno es que podemos formarnos en la mano de Dios y así saber que estamos seguros.
El tiempo en el capullo no es fácil, puede ser doloroso, ya que estamos sufriendo una transformación, estamos sacando cosas de adentro, oscuridad que cuando es expuesta a la luz, se transforma en estos bellos colores que muestran la grandeza del Creador. Este proceso es morir a nosotros, dejando atrás nuestra manera de vivir y entender que ahora somos llamados a volar, a grandeza; ya no podemos volver atrás y ahora los obstáculos grandes, se tornan pequeños por que podemos volar tan alto que se verán como hormigas.
Ahora tenemos que decidir salir del capullo, pero para salir, hay que estar abiertos, transformados y con el conocimiento que vamos a volar. Ahora es tiempo de volar, ya no somos niños, ya no somos gusanos. Dejemos de arrastrarnos, dejemos nuestros problemas atrás, es una decisión que solo nosotros podemos tomar. Seamos abiertos, por que solo así podemos volar, solo así saldrán y se mostrarán esos colores tan hermosos que tenemos. No nos conformemos más con hojas, probemos los deliciosos néctares que hay en el jardín de nuestro Padre. Entendamos que somos destinados a volar y a vivir. Volemos hacia El siempre y permitámosle alegrarse con nuestros colores, vivamos buscando Su paz y amor.