Al matrimonio hay que ir dispuesto a cambiar y a aprender.
Para tener un matrimonio exitoso uno no puede pensar "yo soy como soy, el/ella me conoce y sabe como soy". El matrimonio es una experiencia asombrosa, genial, hermosa; pero es una escuela de la vida, un lugar donde en verdad maduramos y aprendemos a ser personas.
Pasamos la mayor parte de la vida pensando en nosotros y acomodándonos a nuestros gusto, la mayoría de las veces somos egoístas. Queremos obtener grandes logros o pequeñas cosas, pero a quien buscamos complacer es a nosotros mismos.
Muchos entran al matrimonio seguros de si mismos, sabiendo quienes son y adonde van, que le gusta y que no. Las personas que les cuesta el cambio y tienen definido cada paso de su vida, pienso yo que les cuesta mas la vida de matrimonio, esto no significa que el matrimonio es incontrolable o desordenado, pero que si no vamos con el entendimiento que ya no es mi vida, ahora es nuestra vida, nuestras decisiones, lo mejor para mi compañero/a.
La visión de nuestra vida tiene que cambiar, tenemos que entender que para entrar o estar en un matrimonio, yo dejo de ser el mas importante, yo dejo de ser el centro de atención, yo dejo de ser el mejor; me tengo que convertir en sirviente, en amante, en amigo/a.
Ya no busco que el mundo me sirva, sino que tengo una persona a quien servir; ya no busco alguien que me entretenga o con quien salir, sino que tengo a alguien a quien amar y a quien enamorar una y otra vez día a día; ya no busco lo mejor para mi, busco lo mejor para mi compañero/a, busco su felicidad, su bienestar, su amor. Haciendo estas cosas, podré en verdad encontrar yo felicidad, amor, paz y todas las cosas que buscamos todas nuestras vidas.
No soy el mas experto estando casado ya que apenas llevo un año y dos meses. No soy el mejor esposo ya que todavía lucho día a día contra la vagancia y el egoísmo que me hacen en ocasiones ser carga para mi esposa y no su sirviente. Pero si se que si no hubiera tenido la mentalidad abierta para el cambio, para buscar hacer a mi esposa feliz; no hubiera aguantado ni siquiera este año de casado.
El matrimonio es algo hermoso, ahora puedo decir que soy un hombre feliz, tranquilo y mejor. Día a día aprendo cosas nuevas, me dispongo a cambiar y poco a poco dejar de ser una carga para mi esposa y convertirme en su sirviente.
Se los dice una persona que por mucho tiempo fue muy cerrada y testaruda, no que ya no lo sea, pero se que si no hubiera estado abierto al cambio y a aprender, no estaría disfrutando tanto estar junto a mi esposa día a día.
jueves, 11 de febrero de 2010
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